Mi primera antena

Bienvenido o bienvenida a mi blog, Un antenista en el tejado. Mi nombre es Jose Angel Calvo, y como indica el titulo del blog, soy antenista.  Acabo de cumplir 15 años ininterrumpidos sobre los tejados de Vitoria-Gasteiz. Soy un afortunado, no han sido años fáciles donde encontrar una estabilidad laboral con tanta crisis y pandemia. La transición digital de la televisión y dos dividendos digitales han ayudado en buena manera a ello. 

La primera idea de este blog es contar historias que he vivido en mi día a día durante estos 15 años, que no han sido pocas. La segunda es compartir con mis compañeros y visitantes averías curiosas o extrañas que consiguieron hacerme explotar la cabeza. De esas que no quieres un viernes por la tarde a ultima hora. 

Antes de dar por terminado mi primer post, una pregunta para mis compañeros de profesión. ¿Recordáis la primera antena que instalasteis solos o solas?

Pero solos de montar solos en la furgoneta, desplazarse hasta el lugar, aparcar… Os adelanto la mía. Carnet de conducir recién sacado, un Seat Marbella de la empresa. Cuando eres nuevo en casi todo, los problemas se multiplican. Nervios. El trabajo era instalar una antena parabólica en la fachada con 10 metros de cable sujeto bajo las ventanas. 

Recuerdo aparcar muy lejos, y cargar con la antena parabólica a la espalda, el medidor al hombro, el rollo de cable en un brazo y el taladro y el descodificador en el otro. Los clientes suelen subestimar la capacidad de carga de los técnicos de telecomunicaciones. ¿Quién no ha entrado a una obra con cuatro o cinco rollos de cable coaxial en cada brazo? 

Llegué a casa del cliente, y por suerte me tocó uno amable. Acordamos cómo iba a realizar la instalación y me puse a ello. Taladré en la fachada para sujetar el soporte y llegó el momento mas complicado de todo el trabajo, orientar la antena parabólica. Una antena de satélite tiene tres ajustes: Azimut, elevación y polarización. El azimut es relativamente sencillo con una brújula, una vez que ves en el espectro del medidor las primeras señales ajustas la altura buscando el punto de máxima potencia. Para finalizar hay que girar el LNB para ajustar la polarización. Si la antena estaba en fachada, había ocasiones en la que no llegabas desde la ventana hasta el LNB, y mucho menos a soltar el cable del medidor y roscar el cable nuevo. 

Encendí mi Promax Prolink 4 y lo conecté al LNB de la antena. Medio apreté la antena al soporte y ajusté 30 grados de elevación para empezar a buscar el satélite. ¡Importante! hay que alimentar desde el medidor la parábola, sino no funciona. Comencé a mover de izquierda a derecha la antena buscando la señal, en la misma dirección que otras que había instaladas en la fachada. Tienes que moverla poco a poco, vigilando con otro ojo el espectro en el medidor. ¡Y por fin! Unas pequeñas “montañas” en el espectro me avisas de que he cazado al satélite. Ajuste fino, apretar fuerte y terminado. 

El espectro del satélite Astra 19,2º E en un medidor de campo

Una vez orientada la antena, sujeté todo el cable y di de alta el descodificador. Todavía me acuerdo del momento en el que se activó el aparato y se empezaron a ver los canales. La sensación de que lo he hecho todo yo solo.

Hasta aquí mi primera aventura, un saludo desde los tejados.

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